Fábula de Esopo

Cuando Heracles fue elevado a la categoría de dios e invitado a la mesa junto a Zeus, iba saludando con mucha amabilidad a los dioses, uno por uno. Pero cuando Pluto entró el último, Heracles bajó la vista al suelo y le volvió la espalda. Zeus, extrañado por lo sucedido, le preguntó el motivo por el que, después de haber saludado tan complacido a los demás dioses, sólo había despreciado a Pluto. Heracles, dijo: «Pues le desprecio por lo siguiente, porque en el tiempo que estuve entre los hombres, lo veía frecuentar muy a menudo a los malvados.»

Moraleja

Esta fábula podría contarse de un hombre rico por la suerte, pero malvado por su conducta.

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