Fábula de Esopo
Un arriero conducía a un burro y una mula con la carga a cuestas. El burro, mientras estuvo por el llano, soportaba el peso, pero cuando llegó a un monte, como no podía aguantar, pidió a la mula que le cogiera parte de su carga para poder transportar el resto. Mas la mula no prestó atención a sus palabras y el burro se despeñó y quedó reventado. El arriero no sabía qué hacer, y no sólo puso la carga encima de la mula, sino que también le cargó el propio burro después de desollarlo. Entonces, ésta, sumamente abrumada, dijo para sí: «Me está bien empleado, pues si hubiera aceptado aligerarle un poco la carga al burro cuando me lo pedía no tendría ahora que llevarlo a él y a su carga.»
Moraleja
Así, también algunos usureros, por codicia, al no ofrecer un poco más a sus deudores, pierden muchas veces su mismo capital.
Fábula de Esopo
El Burro Y La Mula
Narración: LibriVox · Dominio público
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