Fábula de Esopo

Unos pescadores que salieron a faenar no pescaron nada. Después de fatigarse mucho tiempo, se sentaron en el barco descorazonados. En esto, un atún perseguido, que escapaba con estrépito, saltó por descuido a la barca. Los pescadores lo capturaron y, luego de llevarlo a la ciudad, lo vendieron.

Moraleja

Así, muchas veces lo que el arte no procura, la fortuna lo da como premio.

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