Fábula de Esopo

Un hombre tenía en su casa un ídolo heroico al que ofrecía costosos sacrificios. A pesar de sus ofrendas, seguía perdiendo dinero y gastando en vano. Un día el ídolo se le apareció y le dijo: "Deja de culparme de tu ruina, pues si acabas con tu riqueza, la culpa será de tu propia mala gestión, no mía".

Moraleja

No debemos culpar a los dioses o al destino de las desgracias que nos causamos por nuestra propia necedad.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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