Fábula de Esopo
En una ocasión una pulga, de un salto, fue a posarse en el pie de un atleta que hacía ejercicio, la pulga, en su salto, le dio un mordisco. El atleta, irritadísimo, tenía prestas las uñas para aplastar a la pulga. Pero ella, con su impulso natural, dio un salto, se escapó y se libró de la muerte. Entonces el atleta lamentándose dijo: «¡Heracles!, cuando me has ayudado así contra una pulga, ¿qué ayuda me vas a dar contra mis rivales?»
Moraleja
La fábula nos enseña que no hay que invocar enseguida a los dioses por cuestiones sin importancia e inofensivas, sino por necesidades más apremiantes.
Fábula de Esopo
La Pulga Y El Atleta
Narración: LibriVox · Dominio público
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