Fábula de Esopo

Un niño, delante de un muro, estaba cazando saltamontes. Había cogido muchos cuando vio un escorpión, como creyó que era un saltamontes, ahuecó la mano y estaba a punto de dejarla caer. Entonces el escorpión levantó su aguijón y dijo: «Ojalá lo hubieras hecho, para que hubieras perdido también los saltamontes que has cazado.»

Moraleja

Esta fábula nos enseña que no hay que conducirse igual con los buenos que con los malos.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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