Fábula de Esopo

En una casa había muchos ratones. Una comadreja, que lo supo, entró allí y cazándolos uno tras otro se los iba comiendo. Los ratones, al verse continuamente cogidos, se metieron en sus agujeros. Y la comadreja, como ya no podía llegar hasta ellos, pensó que había que dar con una idea para provocarlos. Por ello, se subió a una clavija y colgándose de allí se hizo la muerta. Uno de los ratones, cuando la vio, dijo: «¡Eh, tú!; aunque te hicieras un saco, no me acercaría yo a ti.»

Moraleja

La fábula muestra que los hombres prudentes, cuando tienen experiencia de la maldad de algunos, no se dejan ya engañar por sus argucias.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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