Fábula de Esopo

Un perro estaba dormido delante de un corral. Un lobo que lo vio comprendió que era posible devorarlo. El perro suplicó que, de momento, le dejara marchar, alegando: «Ahora estoy flaco y débil, pero mis amos van a celebrar una boda; si me sueltas ahora, después me podrás comer más gordo.» El lobo lo creyó y lo soltó. Cuando volvió a los pocos días y le vio dormir dentro de la casa, lo llamó recordándole el trato. El perro, respondiendo dijo: «Mira, lobo, si otra vez me ves dormir a la puerta del corral, no esperes ya a las bodas.»

Moraleja

Así, las personas sensatas, cuando han escapado de algún peligro, en adelante, se guardan bien de ellos.

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