Fábula de Esopo

Un palafrenero robaba y vendía la cebada de su caballo, pero pasaba el día cepillándolo. El caballo le dijo: "Si de verdad quieres que esté hermoso, deja de robarme la cebada que me alimenta y no me acaricies tanto en vano".

Moraleja

Las falsas apariencias y los halagos superficiales no compensan ni sustituyen los verdaderos cuidados y las acciones honestas.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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