Fábula de Esopo

Un jilguero encerrado en una jaula cantaba de noche. Un murciélago le preguntó por qué sólo cantaba de noche. El jilguero respondió: "Porque de día me cazaron mientras cantaba". El murciélago le dijo: "De poco sirve cuidarse ahora que ya estás encerrado; debiste ser prudente antes de perder la libertad".

Moraleja

Las precauciones y el arrepentimiento son inútiles cuando el mal ya ha ocurrido; la prudencia debe aplicarse antes del peligro.

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