Fábula de Esopo

Un hombre que se dedicaba al pentatlón y que sufría continuamente los reproches de sus conciudadanos por su falta de virilidad se marchó un día al extranjero, y cuando regresó, después de mucho tiempo, contaba con jactancia las muchas proezas que había hecho en otras ciudades y que en Rodas había dado un salto tal como ninguno de los vencedores en las Olimpíadas y afirmaba que presentaría como testigos a los que lo habían presenciado, si alguna vez venían a la ciudad. Uno de los que estaban presentes respondiendo le dijo: «¡Anda éste! Si es verdad eso no te hacen falta testigos, aquí está Rodas, venga el salto.»

Moraleja

La fábula muestra que cuando es factible una demostración todo lo que se pueda decir sobre ello está de más.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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