Fábula de Esopo

Un asno, que tenía una herida en el lomo, pacía en un prado. Un cuervo se posó encima y le picó la herida, el burro, del dolor, se puso a rebuznar y dar saltos. El arriero, que estaba delante se echó a reír, un lobo que pasó por allí lo vio y dijo para sí: «¡Qué desgraciados somos los que al mismo tiempo, sólo en cuanto somos vistos, resultamos perseguidos y además damos pie a la risa!»

Moraleja

La fábula muestra que a los malvados se los descubre desde lejos.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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