Fábula de Esopo

En un establo estaban un asno y un gallo. Y un león hambriento, cuando vio al burro, entró y estaba a punto de devorarlo. Pero, ante el ruido, el gallo se puso a cantar y el león, asustado, se dio a la fuga —pues dicen que los leones se espantan por el canto del gallo—. El burro, envalentonado de sí mismo creyendo que lo había asustado, salió en persecución del león. Entonces éste, cuando estuvo lejos, se lo comió.

Moraleja

Así, también algunos hombres, al ver humillarse a sus enemigos, se animan y, sin darse cuenta, acaban siendo presa de aquéllos.

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