Fábula de Esopo

Un ciervo perseguido por unos cazadores se escondió bajo una parra. Cuando pasaron de largo los cazadores, el ciervo se puso a comer las hojas de la parra. Uno de los cazadores al volverse le vio, disparó el dardo que llevaba y le hirió. Cuando estaba para morir, gimiendo, dijo para sí: «Sufro lo que me tengo merecido, porque hice daño a la parra que me había salvado.»

Moraleja

Esta fábula podría aplicarse a los hombres que por hacer daño a quienes les favorecen son castigados por los dioses.

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