Fábula de Esopo

Un lobo, que se había tragado un hueso, iba buscando quien lo curara. Se encontró con una garza y le pidió que, mediante pago, se lo sacase. La garza metió su cabeza en el gaznate del lobo y se lo extrajo; después reclamó el salario convenido. El lobo respondiendo dijo: «¡Eh, tú!, ¿no estás satisfecha con sacar sana la cabeza de la boca de un lobo que encima pides sueldo?»

Moraleja

La fábula muestra que la mayor recompensa que se puede esperar del favor de los malvados es no sacar de ellos un perjuicio.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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