Fábula de Esopo

Unos subieron a un barco y se hicieron a la mar. Cuando estaban mar adentro se desató una violenta tempestad y poco faltó para que el barco se hundiera. Uno de los pasajeros, rasgándose las vestiduras invocaba a los dioses patrios con llanto y lamentaciones y prometía ofrecer sacrificios de acción de gracias si le salvaban. Pero al pasar la tormenta y llegar de nuevo la calma, dándose a la alegría, se pusieron a bailar y saltar, como quienes han escapado de un peligro inesperado. El piloto, hombre curtido, les dijo: «Amigos, debemos congratularnos como si la tormenta pudiera volver de nuevo.»

Moraleja

La fábula enseña que no hay que dejarse arrastrar demasiado por las situaciones felices, pensando en lo mudable de la fortuna.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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