Fábula de Esopo

Uno que tenía gallos en su casa encontró en venta una perdiz amaestrada, una vez que la compró, la llevó a su casa para criarla junto con los gallos. Pero como éstos la picaban y perseguían, la perdiz estaba triste, porque creía que la despreciaban por ser de otra raza. Poco después, cuando vio que los gallos se peleaban entre sí y que no se separaban hasta que no estaban sangrando, dijo para sí: «Pues ya no me vuelvo a disgustar porque éstos me peguen, pues veo que ni a sí mismos se respetan.»

Moraleja

La fábula muestra que los sensatos aguantan fácilmente los excesos de sus vecinos cuando ven que no respetan ni a sus propios parientes.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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