Fábula de Esopo

Una zorra hambrienta, que vio en el hueco de una encina unos trozos de pan y carne que se habían dejado unos pastores, entró y se los comió. Como el vientre se le hinchó y no podía salir, se puso a llorar y lamentarse. Al pasar otra zorra por allí oyó sus gemidos y, acercándose, preguntó la causa. Cuando supo lo que había pasado le dijo: «Pues tienes que quedarte ahí hasta que te vuelvas a poner como estabas al entrar, y así saldrás fácilmente.»

Moraleja

La fábula muestra que el tiempo resuelve las dificultades.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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