Fábula de Esopo

La víbora solía beber agua en un manantial, pero la culebra de agua se lo impedía. Decidieron luchar y la que venciera se quedaría con todo. Las ranas, enemigas de la culebra, prometieron animar a la víbora con sus cantos. Al vencer, la víbora les reclamó que sólo habían gritado en vez de pelear. Ellas respondieron: "Nuestra ayuda no es de manos, sino de voz".

Moraleja

Hay quienes prometen ayuda en los momentos difíciles, pero a la hora de la verdad solo aportan palabras vacías.

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