Fábula de Esopo

Apenas brotó el muérdago, la golondrina comprendió el peligro que amenazaba a las aves, tras reunir a todos los pájaros les aconsejó cortar las encinas donde el muérdago nace y, si esto les era imposible, que fueran a refugiarse con los hombres y les suplicaran que no usaran el poder del muérdago para capturarlos. Los pájaros se rieron de ella como si dijera tonterías. Entonces ella se acercó a los hombres suplicándoles su ayuda. Éstos la acogieron por su inteligencia y la admitieron como vecina. Y así, a los otros pájaros ocurrió que los hombres los cazaron y se los comieron, sólo la golondrina, su protegida, anidó en sus casas sin temor.

Moraleja

La fábula muestra que aquellos que prevén el porvenir escapan naturalmente a los peligros.

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