Fábula de Esopo

Un rico, que tenía dos hijas, al morir una de ellas alquiló a unas plañideras. La otra hija dijo a su madre: «¡Qué desgraciadas somos! Es a nosotras a quienes concierne el duelo y no sabemos dar lamentos, mientras que éstas, a las que nada les toca, se golpean y lloran con tanta fuerza.» La madre respondió: «No te asombre, hija, si éstas se lamentan así es porque lo hacen por dinero.»

Moraleja

Igualmente, algunas personas, por el ansia de dinero, no vacilan en traficar con las desgracias ajenas.

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