Fábula de Esopo
Un pícaro, que se apostó con otro a que demostraría que el oráculo de Delfos mentía, cuando llegó el día convenido, cogió en su mano un gorrioncito y escondiéndoselo bajo el manto se fue al templo y poniéndose ante el oráculo preguntó si lo que tenía entre sus manos era algo animado o sin vida. Quería, si le decía: «Sin vida», enseñar vivo al gorrión, y si le decía: «Animado», mostrarlo después de haberlo ahogado. La divinidad se percató de su jugarreta y dijo: «¡Eh, tú, detente!, porque de ti depende que lo que tienes esté muerto o vivo.»
Moraleja
La fábula muestra que la divinidad es imposible de sorprender.
Fábula de Esopo
El Pícaro
Narración: LibriVox · Dominio público
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