Fábula de Esopo
Un pajarero, que había extendido unas redes para grullas, esperaba de lejos, impaciente, su caza. Una cigüeña se posó junto con las grullas. El pajarero corrió y la capturó con aquéllas. La cigüeña le pidió que la soltara, alegando que no sólo no era perjudicial para los hombres, sino que, al revés, era utilísima, porque al cazar serpientes y otros reptiles los mataba. El pajarero dijo: «Pues si de verdad no eres mala, te mereces un castigo por haberte posado con quienes lo son.»
Moraleja
Así, también nosotros debemos rehuir la compañía de los malos para no ser tomados como cómplices de su maldad.
Fábula de Esopo
El Pajarero Y La Cigüeña
Narración: LibriVox · Dominio público
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