Fábula de Esopo

Unos que sacrificaban un buey en el campo llamaron a sus vecinos. Entre éstos se encontraba una pobre mujer a la que acompañaba su hijo. En el transcurso del banquete, al niño, que se había atracado de entrañas y de vino, se le hinchó la tripa y, sintiéndose mal, dijo; «Madre, que devuelvo mis entrañas.» Y dijo la madre: «Las tuyas, no, las que has comido.»

Moraleja

Esta fábula encaja bien al deudor que, dispuesto a tomar lo ajeno, cuando se ve obligado a pagar se duele tanto como si entregara lo suyo propio.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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