Fábula de Esopo

El murciélago, la zarza y la gaviota, puestos de acuerdo entre sí, decidieron dedicarse al comercio. Así, el murciélago pidió prestado dinero y lo puso en el fondo común, la zarza puso un vestido y la gaviota compró cobre y lo entregó, después se hicieron a la mar. Pero se desató una fuerte tempestad, perdieron todo y fueron a parar salvos a tierra. La gaviota, desde entonces, se mete en el mar buscando su cobre, en la idea de que algún día lo encontrará. El murciélago, por miedo a sus acreedores, no se muestra durante el día y tiene que salir de noche en busca de su comida. La zarza, por buscar su vestido, se engancha en los mantos de los caminantes a la espera de reconocer el suyo.

Moraleja

La fábula muestra que sobre lo que más nos interesamos es sobre lo que volveríamos a caer.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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