Fábula de Esopo

Un león que topó con una liebre dormida iba ya a comérsela cuando, de pronto, vio pasar un ciervo y, dejando la liebre se puso a perseguirlo. La liebre entonces se despertó con el ruido y huyó. El león, después de mucho perseguir al ciervo, como no pudo darle alcance, volvió a por la liebre. Pero al encontrar que ya se había escapado dijo: «Me está bien empleado, porque al dejar la comida que ya tenía en la mano preferí la esperanza de una presa mayor.»

Moraleja

Así, algunas personas insatisfechas con una ganancia discreta, cuando van tras la esperanza de beneficios mayores, pierden sin darse cuenta lo que tienen entre manos.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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