Fábula de Esopo

Un hombre que iba a comprar un burro lo tomó a prueba, y llevándolo con los demás burros de su propiedad lo puso delante del pesebre. El burro se apartó de los demás y se fue al lado del más perezoso y tragón. Y como no hacía nada, le ató el ronzal, lo condujo a su dueño y se lo devolvió. Éste le preguntó si le había podido poner a prueba tan a prisa, el hombre respondió: «Yo no necesito más prueba, pues sé que es igual que el compañero que de entre todos eligió.»

Moraleja

Cada uno es considerado tal como los compañeros con los que se relaciona.

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