Fábula de Esopo
Un grajo, al ver en un palomar unas palomas bien nutridas, tras blanquearse él mismo, fue a participar de su comida. Ellas, mientras estuvo callado, lo admitieron creyendo que era una paloma. Pero cuando en un momento determinado se olvidó y dio un graznido, las palomas, como no conocían su voz, lo echaron. Y perdiendo la comida que allí encontraba, tuvo que regresar con los grajos, pero éstos, que no lo reconocieron por culpa de su color, lo expulsaron también de su comunidad. Y así, por buscar dos sitios donde pillar lo que quería, no logró ninguno.
Moraleja
Así, también a nosotros debe bastarnos con lo propio, pensando que la ambición, además de no servir para nada, muchas veces nos priva incluso de lo que teníamos.
Fábula de Esopo
El Grajo Y Las Palomas
Narración: LibriVox · Dominio público
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