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Fábula de Esopo
Un citaredo inepto cantaba sin parar en una casa bien encalada, como las paredes devolvían el eco de su voz, él se creyó que tenía una voz muy bonita. Entonces, engreído ante esto, decidió que tenía que ir al teatro. Cuando llegó a la escena, como cantaba rematadamente mal, lo echaron a pedradas.
Moraleja
Así, también algunos oradores que en la escuela son prometedores, cuando llegan a ejercer su carrera política, aparecen como incapaces.
Fábula de Esopo
El Citaredo
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Narración: LibriVox · Dominio público
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