Fábula de Esopo

Un ciervo vio su reflejo en el agua. Se sintió muy orgulloso de sus cuernos, pero le desagradaron sus patas delgadas. Apareció un león y el ciervo huyó velozmente gracias a sus patas, pero al entrar al bosque, sus hermosos cuernos se enredaron en las ramas y el león lo atrapó. Al morir dijo: "Desdichado de mí, lo que despreciaba me salvaba, y lo que admiraba fue mi ruina".

Moraleja

A menudo despreciamos lo que nos es más útil y ventajoso, mientras que valoramos vanamente lo que causará nuestra perdición.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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