Fábula de Esopo

Un adivino instalado en la plaza andaba sacando dinero. Llegó uno de pronto anunciándole que las puertas de su casa estaban abiertas y que se habían llevado todo lo de dentro. Fuera de sí, dio un salto y gritando se fue corriendo por la calle para ver lo que había ocurrido. Uno de los que allí se encontraban, luego que lo vio, dijo: «¡Anda! ¿Tú que te dedicas a prever lo que les va a pasar a otros y no has adivinado lo que te pasa a ti mismo?»

Moraleja

Podría aplicarse esta fábula a aquellas personas que con negligencia administran su vida, mientras que tratan de atender a los asuntos que para nada les conciernen.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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