Fábula de Esopo

Una zorra rogó a un labrador que la ocultara y él le señaló su cabaña. Al llegar los cazadores, el labrador dijo no haberla visto, pero la señaló con la mano. Los cazadores no entendieron y se fueron. La zorra salió sin agradecerle y le dijo: "Te lo agradecería si tus manos hubieran estado de acuerdo con tus palabras".

Moraleja

Condena a los que obran con doblez; no sirve de nada tener la palabra dispuesta a la bondad si al mismo tiempo las acciones ejecutan la traición.

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