Fábula de Esopo

Cuando los hombres vieron a un camello por primera vez, se asustaron y huyeron. Al ver que era dócil, se acercaron. Pronto comprendieron que el animal no era temible, y acabaron por ponerle un cabestro y dejar que hasta los niños lo guiaran.

Moraleja

La costumbre y la familiaridad terminan disipando el miedo que nos inspiraban las cosas desconocidas o formidables en un principio.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

Escuchar en Léemelo