Fábula de Esopo
El invierno se burló de la primavera y le reprochó que en cuanto aparecía a nadie dejaba reposar, pues uno se va al prado o al bosque, aquel a quien le gusta cortar flores, lirios o rosas y darles vueltas ante sus ojos y ponérselas en el pelo; otro, se embarca y cruza el mar, si hay ocasión, para ir a visitar a otros hombres y que ya nadie se cuida entonces de los vientos o del agua abundante de las lluvias. «Yo —dijo— me parezco a un jefe y a un señor absoluto y doy orden de no mirar al cielo, sino abajo, al suelo, ordeno tener miedo y temblar y, ocasiones hay, en que obligo a permanecer resignadamente en casa.» «Pues por eso —dijo la primavera— los hombres se ven libres con gusto de ti. En cambio, de mí les parece hermoso incluso el nombre y, por Zeus, sí, el más hermoso de los nombres, así, cuando me voy, se acuerdan de mí y cuando llego se llenan de alegría.»
Moraleja
No ha quedado registrada moraleja
Fábula de Esopo
El Invierno Y La Primavera
Narración: LibriVox · Dominio público
Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.
Escuchar en LéemeloOtras fábulas