Fábula de Esopo

Un lobo erraba un día por lugares desiertos, declinaba ya el sol hacia su puesta, cuando, al ver lo largo de su propia sombra, dijo: «¿Que tenga yo miedo del león siendo tan grande? Con un pletro que tengo de tamaño ¿no voy a ser el rey de todas las fieras juntas?» Pero al lobo orgulloso se lo comió un valiente león, mientras gritó arrepentido: «La presunción nos es causa de desgracia.»

Moraleja

No ha quedado registrada moraleja

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

Escuchar en Léemelo