Fábula de Esopo

Un burro, que oyó a unas cigarras cantar, gozó con su armonía, y envidioso de su voz, les preguntó qué comían para entonar un canto tal. «Rocío», dijeron las cigarras. El burro, esperando alimentarse del rocío, murió de hambre.

Moraleja

Así, quienes desean cosas contrarias a la naturaleza, además de no alcanzarlas, sufren las mayores desgracias.

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