Fábula de Esopo

Un ciervo lisiado de un ojo llegó a la orilla del mar y allí se puso a pacer con el ojo sano en dirección a la tierra para vigilar el posible ataque de los cazadores y el ojo lisiado hacia el mar, pues de allí no sospechaba ningún peligro. He aquí que unos que navegaban por aquel lugar, al verlo, acertaron el tiro. Cuando el ciervo iba a expirar dijo para sí: «¡Pero qué desgraciado soy!, yo que me guardaba de la tierra como de un enemigo y el mar, en el que quería refugiarme, ha resultado mucho peor.»

Moraleja

Así, muchas veces, en contra de nuestra suposición, lo que parece ser hostil resulta útil, mientras que lo que creemos seguro es peligroso.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

Escuchar en Léemelo