Fábula de Esopo

Estaba un labrador encerrado en su granja por culpa del mal tiempo y, como no podía salir siquiera para procurarse comida, se comió, primero, a las ovejas. Como el mal tiempo todavía persistía, se comió también las cabras. Luego, en tercer lugar, como no amainaba, se dirigió a sus bueyes de labranza. Cuando vieron los perros lo que hacía, se dijeron entre sí: «Tenemos que largamos de aquí, porque el amo, si no ha librado a los bueyes, que son sus compañeros de trabajo, ¿cómo va a perdonamos la vida?»

Moraleja

La fábula enseña que hay que guardarse en especial de los que ni siquiera libran del mal a los que les son más próximos.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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