Fábula de Esopo

Una serpiente que se deslizó en la morada de un labrador mató a su hijo. Aquél, presa de un terrible dolor, tomó un hacha y fue a ponerse al acecho ante su nido para atacarla tan pronto como saliera. Al asomar la serpiente la cabeza, descargó un hachazo, pero falló y partió en dos una piedra que había al lado. Temeroso de lo que pudiera pasar después, la pidió que se reconciliara con él. Dijo la serpiente: «Ni yo puedo estar a bien contigo viendo la piedra partida ni tú conmigo contemplando la tumba de tu hijo.»

Moraleja

La fábula muestra que los grandes odios no tienen una reconciliación fácil.

Disfruta las fábulas de Esopo en Léemelo, junto a las de Samaniego, La Fontaine y una biblioteca de relatos clásicos que no tiene igual.

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