Fábula de Esopo
Un pobre, que estaba enfermo y se encontraba mal, prometió a los dioses hacer un sacrificio de cien bueyes si le salvaban la vida. Los dioses quisieron ponerle a prueba y le sanaron enseguida. Cuando aquél se restableció, como no disponía de bueyes de verdad, modeló cien bueyes de sebo que quemó en un altar, mientras decía: «Aceptad, dioses, mi plegaria.» Pero los dioses, deseosos de engañarle a su vez, le enviaron un sueño en el que le aconsejaban que se fuera a la playa, pues allí encontraría mil dracmas áticas. Éste, contentísimo, se fue corriendo a la orilla. Entonces allí cayó en manos de unos piratas que le llevaron consigo y, vendido por ellos, fue como encontró las mil dracmas.
Moraleja
La fábula es oportuna para el embustero.
Fábula de Esopo
El Tramposo
Narración: LibriVox · Dominio público
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